Es una película de guerra. Otra película de guerra. Irak, Afganistan, Somalia, Primera o Segunda Guerra Mundial. Hay muchísimas y la verdad esta vez había pensado pasar y no verla. Sin embargo, después de ver la ceremonia de los Oscar 2010, donde fue coronada como la mejor del año con diferencia, me lo pensé otra vez.
Es otra cinta bélica, eso no se puede negar. No puedo escribir una historia sobre lo equivocado que estaba y cómo un aluvión de galardones me ha acercado a un clásico del cine. No puedo, pero no por orgullo, sino porque sería mentira.
Es una buena película que me ha tenido enganchado las casi dos horas que dura. Y es cierto que, centrándose en los artificieros. Es un tema que quizá no se ha explotado tanto como otros y por tanto supone un ligerísimo soplo de aire fresco.
Sin embargo, no puedo evitar tener la impresión de que hay escenas que sobran (y bastantes). No bastaba con contar la historia de los artificieros, que también son francotiradores, que también son un equipo de rescate...
En conclusión, la peli es buena. Ese aire de realismo y el heroísmo desmesurado te mantienen pegado a la pantalla, llegando a disfrutar de la cinta.
Lo mejor: La escena de los cereales.
Lo peor: Haberle quitado todas las estatuillas a Malditos Bastardos.


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