martes, 16 de marzo de 2010

De ratones y hombres

Se trata de un libro escrito en 1937 por John Steinbeck. También se adaptó al cine en 1992 y protagonizada por John Malkovich.

Se trata de una obra de relativa importancia que ha servido de referencia para distintas metáforas en series y películas contemporáneas. Es por eso que, a pesar de no haber leído el libro ni visto la película, tengo la impresión de conocer la historia, de saber lo que cuenta y de poder referenciarla. Yo, que no la conozco realmente.

Y ahí, claro, es donde surge la idea. Lo mismo que me ocurre con "De ratones y hombres", me pasa con otras muchas cosas. Libros como Lolita de Nabokov o El proceso de Kafka, películas o incluso países y culturas. Cuántas cosas de las que he oído hablar tanto que me parece conocerlas. Sin embargo, no lo hago. No los he leído, visto ni oído. Mi experiencia se reduce a un eco.

Me recuerda a esas veces que unos amigos te cuentan anécdotas sobre alguien que no conoces. Lo nombran, te cuentan cómo es, qué ha hecho y qué hace. Puedes llegar a conocer muy bien a alguien a quien nunca has visto y con el que nunca has hablado. Sin embargo, como dije antes, sólo conoces su eco.

Tengo pensado ver la película de John Malkovich en breve, y entonces descubriré qué ocurre cuando experimente el original por mí mismo. Me pregunto si la expectación es la antesala de la decepción.

¿Qué ocurre cuando, por fin, conoces al protagonista de las anécdotas?

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