jueves, 25 de marzo de 2010

El baile de la Victoria

Ricardo Darín. Le conocí como el hijo de la novia y me encantó (menos que Natalia Verbeke, claro), me estafó en Nueve reinas y me terminó de convencer mientras resistía en Kamchatka.

Luego pasé bastante tiempo sin ver una película suya. El mismo amor la misma lluvia y El secreto de las hadas fueron las excepciones en ocho años de ausencia.

Y ahora ha vuelto. El secreto de sus ojos hace unos meses y, hoy, El baile de la Victoria. Vuelve como ladrón, con un joven dándole la réplica. Con dos historias que se van entrelazando. Dos historias geniales.

Por un lado, Darín llena la pantalla (como siempre), y luego están la Victoria y Ángel Santiago, en una de esas historias BONITAS con mayúsculas.

Escribo mientras la película no ha terminado. 1:36:18. Victoria vuelve a aparecer bailando y, por un momento, ha conseguido que me olvide del argumento, de las escenas, actores y, sobre todo, de que esto se tiene que acabar.

No sé cómo hará Fernando Trueba para cerrar esto. Pero tampoco importa. Como dice una de las canciones de Jorge Drexler, es uno de esos casos en los que se ama la trama más que el desenlace.

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