viernes, 26 de marzo de 2010

¿Fue un sueño?

En el tiempo que va desde que me despierto hasta que tomo conciencia del nuevo día, hay un momento en que me planteo si lo que recuerdo se corresponde con la realidad o fue tan solo un sueño.

Discusiones justo antes de dormir, mensajes en mitad de la noche, anécdotas de una salida nocturna... más a menudo de lo que me gustaría, me levanto y pienso ¿lo soñé?.

Sin abrir los ojos, pienso en el contexto. Le busco la lógica a la situación, tratando de establecer si pudo ocurrir. Sin atreverme a mirar el móvil, a ver si estoy solo en la cama o si la pantalla del móvil, efectivamente, está rota.

Al final, sin embargo, hay que abrir los ojos y vivir con lo que ha pasado (o no).

jueves, 25 de marzo de 2010

El baile de la Victoria

Ricardo Darín. Le conocí como el hijo de la novia y me encantó (menos que Natalia Verbeke, claro), me estafó en Nueve reinas y me terminó de convencer mientras resistía en Kamchatka.

Luego pasé bastante tiempo sin ver una película suya. El mismo amor la misma lluvia y El secreto de las hadas fueron las excepciones en ocho años de ausencia.

Y ahora ha vuelto. El secreto de sus ojos hace unos meses y, hoy, El baile de la Victoria. Vuelve como ladrón, con un joven dándole la réplica. Con dos historias que se van entrelazando. Dos historias geniales.

Por un lado, Darín llena la pantalla (como siempre), y luego están la Victoria y Ángel Santiago, en una de esas historias BONITAS con mayúsculas.

Escribo mientras la película no ha terminado. 1:36:18. Victoria vuelve a aparecer bailando y, por un momento, ha conseguido que me olvide del argumento, de las escenas, actores y, sobre todo, de que esto se tiene que acabar.

No sé cómo hará Fernando Trueba para cerrar esto. Pero tampoco importa. Como dice una de las canciones de Jorge Drexler, es uno de esos casos en los que se ama la trama más que el desenlace.

lunes, 22 de marzo de 2010

Jorge Drexler - Amar la trama

Aún recuerdo el momento en que descubrí a Jorge Drexler. Estaba esperando que empezara Friends en el plus, buceando entre canales y, al pasar por los 40 latino, apareció un euro girando.

Tengo que confesar que no le tengo mucha fe a la música que suelen poner, así que no acostumbro a dejarlo mucho tiempo. Sin embargo, me picó la curiosidad y esperé a ver de quién era el vídeo. ¿Jorge Drexler, todo se transforma?, pensé. Veamos qué tal.

Automáticamente, se convirtió en una de mis canciones favoritas.

Estos días, el genial cantautor uruguayo ha sacado nuevo disco, Amar la trama. Lo llevo escuchando un par de días y me encanta. Me gustaron especialmente "Tres mil millones de latidos", "La trama y el desenlace" y "Toque de queda" (esta última a dúo con su actual pareja, Leonor Watling).

Son tres canciones realmente buenas, de un disco totalmente recomendable.

Y aquí viene el verdadero origen de este post. "La trama y el desenlace" tiene un significado para mí. Pero, pensando en ello, no tengo claro si el autor quería decir lo que yo interpreté... y aquí viene la verdadera pregunta: ¿eso realmente importa?

¿Qué tiene más importancia, lo que queremos decir o lo que significa para los demás? Para mí, obviamente, lo importante es lo que me transmite, independientemente de cuál fuera la intención.

En fin, que aquí dejo el primer single del disco. Espero que les guste y, de paso, aprovecho para agradecer que el señor Jorge Drexler dejara de cuidar únicamente de los oídos de sus pacientes.


domingo, 21 de marzo de 2010

El encanto de lo analógico

Mientras intento encontrar nuevas formas de combatir la alergia (tomarse las pastillas ha demostrado ser un buen método), escucho Love of lesbian y trato de dormir.

Sin embargo, por detrás de las notas del genial grupo catalán, se deja oír también el tic-tac constante del reloj. La cosa es que hace poco que he recuperado la costumbre de llevar reloj y no recordaba este tipo de cosas. El del móvil no hace ruido, pienso.

Es entonces cuando me doy cuenta de que en realidad no me molesta. Y eso me lleva a pensar en el apagón analógico. Pero no únicamente al reciente adiós a la televisión analógica que hemos sufrido en España (Bienvenido Mr. TDT). Miro a mi alrededor y ya no quedan trastos analógicos.

Walkman de cinta, vídeo VHS (no hablemos del beta), telefonía fija, televisión, hasta las bombillas empiezan a ser sustituidas por lámparas LED...

¡Y no es que esté mal! Bien contento que estoy con el iPod, el .avi, el teléfono móvil, Digital+ y el ahorro del LED me cuentan entre sus fans. Pero no puedo evitar pensar en lo que perdemos.

Dentro de poco diremos adiós a los paisajes de antenas de las ciudades (¿dónde se posarán ahora las palomas en los atardeceres?) y ya no tendremos que sintonizar la tele manualmente, memorizando los canales uno por uno. ¿Qué haremos con la cinta adhesiva que no peguemos en nuestras cintas VHS, la usaremos únicamente para envolver los regalos?

Las ventajas digitales son evidentes. Pero con el adiós analógico perdemos el encanto. En parte porque lo analógico es más sensible al paso del tiempo, y eso le da un sabor especial.

No todo está perdido, sin embargo. La polaroid, muerta y enterrada, ha resucitado y volverá a comercializarse (y con ella los carretes).

Y aquí, para terminar, la canción que escuchaba. Aunque no viene con el tic-tac, confío en la imaginación de cada uno...

viernes, 19 de marzo de 2010

Todos los gatos son insomnes

Cualquiera que me conozca un poco sabe que soy un ave nocturna (casi como un búho pero con gafas de pasta). Me parece que todo adquiere un nuevo significado cuando la haces por la noche, cuando lo ves a oscuras. No es lo mismo, por ejemplo, dar un paseo de día que hacerlo de noche.

Pero las últimas veces que he conducido de noche por la ciudad, me he fijado en los gatos. No es que haya visto más de lo normal, sino que me he parado a observarlos.

Nunca he sentido un cariño especial por estos felinos (incluso les tengo alergia), pero de un tiempo a esta parte algo ha cambiado. Ese algo, por supuesto, es Haruki Muarkami. Desde que abrí el primero de sus libros, descubrí que no podría volver a mirar a los gatos igual que antes. De hecho, cada vez que veo uno suelo susurrar "Maldito Murakami", con todo el cariño del mundo.

Volviendo al tema, últimamente me he fijado en las miradas de los gatos que veo por la noche. Lo he hecho y he descubierto que yo soy el intruso. Yo soy el que está fuera de lugar en la escena.

Lo cierto es que el día nos pertenece. Con nuestras prisas, vamos pisoteamos las aceras arriba y abajo, seguros de nuestro dominio. Sin embargo, cuando cae el sol, las calles se vacían y son ellos los que, en silencio, vagan de sombra en sombra.

Y, con una sensación extraña en el cuerpo, pienso en Murakami. El semáforo se pone en verde y yo me apresuro en meter primera y seguir conduciendo en busca de un lugar al que sí pertenezca.

Así que no sé si todos los gatos serán pardos, más bien parece que sean insomnes...

martes, 16 de marzo de 2010

Borges y el eco de las personas

Ayer, pensando en la oscuridad, sin la luz de la pantalla del portátil distrayendo, me acordé de un relato de Borges que creo recordar que leí en el libro de El Aleph. Pero no era el que daba título a la recopilación.

Se trata de un relato en el que se buscaba a un hombre por la huella que dejaba en los demás. Así el protagonista iba buscando esas huellas. Creo recordar que eran frases o actitudes que indicaban que una determinada persona había estado en contacto con el hombre al que seguía.

Con eso en mente me desperté y pude ver, por fin, "De ratones y hombres". No sé cuánto se habrá perdido de las páginas a la pantalla, pero aún así la película me hizo pensar en algunas cosas. Sobre todo cómo Lennie, interpretado por John Malkovich, no puede evitar hacer daño.

Y es que es algo sobre lo que ya he reflexionado antes. La peor acción es la que no puedes evitar, como la fábula del escorpión y la rana. El escorpión, o Lennie, se dirige hacia su propio final a través de actos que no puede evitar. Un drama sin historias de amor ni paños calientes que me dejará muy mal cuerpo un par de días.

En cualquier caso, al leer mis palabras, alguien está escuchando el eco de estas historias, iniciando de nuevo el círculo...

De ratones y hombres

Se trata de un libro escrito en 1937 por John Steinbeck. También se adaptó al cine en 1992 y protagonizada por John Malkovich.

Se trata de una obra de relativa importancia que ha servido de referencia para distintas metáforas en series y películas contemporáneas. Es por eso que, a pesar de no haber leído el libro ni visto la película, tengo la impresión de conocer la historia, de saber lo que cuenta y de poder referenciarla. Yo, que no la conozco realmente.

Y ahí, claro, es donde surge la idea. Lo mismo que me ocurre con "De ratones y hombres", me pasa con otras muchas cosas. Libros como Lolita de Nabokov o El proceso de Kafka, películas o incluso países y culturas. Cuántas cosas de las que he oído hablar tanto que me parece conocerlas. Sin embargo, no lo hago. No los he leído, visto ni oído. Mi experiencia se reduce a un eco.

Me recuerda a esas veces que unos amigos te cuentan anécdotas sobre alguien que no conoces. Lo nombran, te cuentan cómo es, qué ha hecho y qué hace. Puedes llegar a conocer muy bien a alguien a quien nunca has visto y con el que nunca has hablado. Sin embargo, como dije antes, sólo conoces su eco.

Tengo pensado ver la película de John Malkovich en breve, y entonces descubriré qué ocurre cuando experimente el original por mí mismo. Me pregunto si la expectación es la antesala de la decepción.

¿Qué ocurre cuando, por fin, conoces al protagonista de las anécdotas?

jueves, 11 de marzo de 2010

New York I love you

Hace algún tiempo vi Paris Je T'aime y no es que me volviera loco, pero me gustó lo suficiente como para querer ver New York I love you.

Es decir, si hay algún motivo por el que quise ver la primera fue, por supuesto, Natalie Portman. Y en esta segunda parte también sale. Y no sólo ella, sino un montón de guapos y guapas que llenan la pantalla durante poco más de hora y media. Y yo que sé. Si al final no era una buena peli, por lo menos era agradable de ver.

Para quien no haya visto ninguna de las dos, aquí va mi resumen. La primera, el primer proyecto, eran más bien una sucesión de pequeñas historias de amor que tenían como escenario la ciudad de París. Eran más bien cortos independientes, cuyo nexo común era la propia ciudad. Algunas historias me gustaron (sobre todo la de Natalie), pero como dije antes tampoco me encantó.

Esta segunda es más historia, tiene más puntos de unión, más parecida en ese sentido a Love Actually. Y luego está Nueva York. Woody Allen estuvo toda la vida rodando en la misma ciudad (una y otra vez la misma película), así que algo tendrá la ciudad.

A diferencia de París, las historias de New York me gustaron casi todas. Especialmente la de dos personas que quedan al día siguiente de haberse conocido. La cámara les sigue mientras acuden a su cita, mientras escuchamos sus pensamientos, casi todos ellos rememorando la noche anterior (una noche especial, no sé, diferente) y termina cuando se encuentran. Es una gran historia.

Totalmente recomendable. Por los actores, por las historias y, claro, por la ciudad. Porque en realidad todos tenemos ese sentimiento. Aunque, como yo, todavía no hayamos ido.

Porque en el fondo todos estamos enamorados de Nueva York.

miércoles, 10 de marzo de 2010

The Hurt Locker (En tierra hostil)

Es una película de guerra. Otra película de guerra. Irak, Afganistan, Somalia, Primera o Segunda Guerra Mundial. Hay muchísimas y la verdad esta vez había pensado pasar y no verla. Sin embargo, después de ver la ceremonia de los Oscar 2010, donde fue coronada como la mejor del año con diferencia, me lo pensé otra vez.

Es otra cinta bélica, eso no se puede negar. No puedo escribir una historia sobre lo equivocado que estaba y cómo un aluvión de galardones me ha acercado a un clásico del cine. No puedo, pero no por orgullo, sino porque sería mentira.

Es una buena película que me ha tenido enganchado las casi dos horas que dura. Y es cierto que, centrándose en los artificieros. Es un tema que quizá no se ha explotado tanto como otros y por tanto supone un ligerísimo soplo de aire fresco.

Sin embargo, no puedo evitar tener la impresión de que hay escenas que sobran (y bastantes). No bastaba con contar la historia de los artificieros, que también son francotiradores, que también son un equipo de rescate...

En conclusión, la peli es buena. Ese aire de realismo y el heroísmo desmesurado te mantienen pegado a la pantalla, llegando a disfrutar de la cinta.

Lo mejor: La escena de los cereales.
Lo peor: Haberle quitado todas las estatuillas a Malditos Bastardos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Californication



Pulsad el play. Pues hoy he vuelto a pensar en Californication. Siempre que pienso en Hank y Karen suena Bob Dylan de fondo.

De vueltas con las historias inacabadas. La que nos cuentan de Hank Moody es, sin duda, una de las que más me han gustado de los últimos años.

Me he puesto a ver cositas sueltas, dejándome guiar por el youtube, y me he acordado de la escena final de la tercera temporada. La he puesto y he vuelto a disfrutar de cuatro minutos y trece segundos geniales.

En el día a día uno se ve inundado por diferentes creaciones. Desde el diseño de unas sábanas hasta una película en 3-D. Algunas gustan más y otras menos. Es lo normal.

Sin embargo, hay días que no son normales. Hay ocasiones en que uno se da cuenta de que está presenciando algo que se sale de la media. Momentos en que contemplamos lo extraordinario.

Yo recuerdo alguno de esos momentos, como estar en el cine viendo Big Fish, o contemplar La rendición de Breda en el museo del Prado. Cada una a su manera, pero fueron visiones especiales.

Con las series ocurre lo mismo. Ves algunas (o muchas) y estás acostumbrado a un nivel. Pero un día te pones ante la pantalla y ves esto, los 4 últimos minutos de la tercera temporada de Californication, y sabes que has visto algo diferente.

sábado, 6 de marzo de 2010

Finde en Las Palmas (grande)

Después de un fin de semana de reencuentros certifico que el tiempo no existe.

Hay gente a la que uno quiere y no siempre puede ver. Pero un año después, pasan tres días juntos y parece que han sido semanas.

Me volví a sentir como cuando éramos pequeños y teníamos amigos de verano. Esa gente que sólo veías en vacaciones y que no por ello querías menos (más bien al contrario).

Estos dos últimos días me han servido para demostrar la no existencia del tiempo y la distancia, y para disfrutar de grandes momentos que se resumen en:

- Fernando Verdasco.
- Búnbury es el Tarantino de la música.
- Tomy Robredo.
- Holanda vs. EEUU (Marc Van Bommel MVP en el peor partido de la historia)
- Tiiiino, que tienes mis llaves..
- Conversaciones volviendo a casa con taxistas... (pedazo de loco!)
- Mi casa es como el Kampamento Krusty...
- ¿Hoy qué día es... sábado?

viernes, 5 de marzo de 2010

Kampamento Krusty


Fin de semana en el Kampamento Krusty!!!

Vuelta a Gran Canaria por todo lo alto!! Sólo falta Nelson!!

miércoles, 3 de marzo de 2010

Tengo una respuesta

No es la respuesta, pero algo es algo.

Ayer no podía dormir, maldito insomnio, y dándole vueltas al tema me di cuenta de una cosa. A mí me costó, porque soy medio cortito para estas cosas, pero es obvio.

¿Cómo será la sensación de que salga todo a la primera?

Pues no lo sé. Pero si las relaciones salieran a la primera, si no fuéramos por la vida recordando, pensando qué hubiera pasado sí, no tendríamos el 90% del arte.

¿Es una mala excusa? No podríamos disfrutar de libros de Murakami (como Al sur de la frontera, al oeste del sol) o de Charles Dickens (la propia Grandes esperanzas).

O películas como El amor es lo que tiene, Grandes esperanzas (de nuevo -es que me gusta mucho-) o las argentinas El mismo amor, la misma lluvia y El secreto de sus ojos. Canciones de Sabina, Jorge Drexler o ... no sé, La oreja de Van Gogh. Hasta series como Chuck, How I met your mother, The big bang theory, Community o tantas otras.

Y la lista sigue. Podría escribir hasta que me sangraran los dedos o hasta que nos quedáramos sin luz (cada vez más frecuente en Tenerife), pero vale como muestra.

No es la respuesta, es tan sólo un consuelo. Siempre nos quedará el arte. Consolarnos las tardes de domingo disfrutando de la película o el libro que nos transportan a ese rincón de la memoria...

(Además, no hace falta buscar la respuesta, todo el mundo sabe que es 42...)

martes, 2 de marzo de 2010

Grandes Esperanzas




Después de volver a ver Grandes Esperanzas, además de descubrir que cada vez que la veo me gusta más, me puse a pensar (aprovechando que no podía dormir).

Porque todos tenemos una Estella (o un Finn) "complicando" nuestras vidas. Alguien que viene y va. Que viene y parece estar ausente pero que, aún cuando se va, no termina de irse del todo.

Historias inacabadas que nos asaltan cuando menos lo esperamos, leyendo un libro un martes cualquiera. ¿Cómo será la sensación de que salga todo a la primera?

Qué gran final!

¿Qué le dijo?

¿Qué hubieras dicho tú?

¿Qué diría yo?

lunes, 1 de marzo de 2010

Orgullo y prejuicio y zombies

Últimamente me está costando más de lo normal acabar los libros que empiezo, por lo que me dedico a empezar libros nuevos.

(De hecho, tengo tantas lecturas a medias que tengo que hacer cálculos de estructuras para colocarlos en la mesilla y que no corra riesgo de derrumbe.)

Total, que desde las navidades tenía este "Orgullo y Prejuicio y Zombies" devolviéndome la mirada con ojillos de no-muerto, reclamando su oportunidad (qué mejor proyecto inacabado que un zombie?) y por fin me he decidido a abrirlo.

Después de un cuarto de libro ha desaparecido por completo el "miedo" inicial. Es decir, el libro original me encanta y, como es lógico y natural, cuando escuché que iban a hacer esta adaptación con no-muertos me pareció casi un sacrilegio. Pero luego me lo pensé mejor y decidí comprarlo, porque podría ser una forma de leer de nuevo a Austen pero con una sonrisilla socarrona en los labios.

Y así ha sido. Aún no lo he terminado y obviamente puede ser una decepción, pero la verdad es que estoy disfrutándolo muchísimo. En lo poco que llevo ha tenido momentos tan geniales (que no desvelaré para que cada uno los pueda descubrir por sí mismo) que ya ha merecido la pena.

Así que nada, fans de Austen (o de Keira, o de Natalie, o de Zombies ...) si os gustó Orgullo y Prejuicio, armaros de valor (y de dagas y mosquetes) y dadle una oportunidad, que la merece.

domingo, 28 de febrero de 2010

Página en blanco

Otra página en blanco, blog en blanco en esta ocasión. Esta vez lo he intentado cambiando el fondo, pero el blog en amarillo seguía igual de vacío.


Pensando qué escribir imagino que sería más fácil si los pájaros de mi cabeza no sufrieran del síndrome de Diógenes. Ctrl + T, abro una nueva pestaña y busco en internet un servicio de lavado de cerebro. Al fin y al cabo, en internet encuentras de todo.


Casi todo lo que encuentro son referencias a Telecinco, así que, obediente y portátil en mano, me voy a ver la tele un rato. Pero es un fracaso. Ya ni siquiera hay espacio para los pájaros.


Así que sin pájaros ni ideas nuevas me rindo abriendo una nueva pestaña. Ctrl + T y página en blanco, bandera blanca de sumisión.


Me pondré a buscar chistes nuevos de Chuck Norris.